La cardiografía de impedancia (ICG) es una técnica no invasiva de monitoreo del gasto cardíaco que utiliza señales de impedancia torácica para calcular parámetros hemodinámicos críticos. Mediante la medición de los cambios en la conductividad torácica, el ICG proporciona una evaluación en tiempo real del gasto cardíaco y el flujo sanguíneo, apoyando la toma de decisiones clínicas en una variedad de entornos de atención.
El cardiograma de impedancia (ICG) opera usando cuatro electrodos: un par inyecta una corriente constante, mientras que el otro mide el cambio de voltaje resultante. Estos cambios de voltaje reflejan los cambios en la impedancia torácica causados por el flujo sanguíneo pulsante.
La señal de impedancia original (Z) se diferencia para producir una forma de onda -dZ/dt, resaltando los puntos de inflexión críticos. Las características de señal destacadas incluyen:
• Punto B:Contracción auricular (deflexión hacia abajo antes de la contracción)
• Punto C:Flujo sistólico máximo (desviación predominantemente hacia arriba)
Estos puntos se identifican con respecto a la onda R en el ECG para una alineación precisa del ciclo cardíaco. El volumen de golpe se deriva basándose en la temporización y la amplitud de estos puntos de referencia.
Los algoritmos avanzados de procesamiento de señal y supresión de artefactos se utilizan para mantener la precisión de la medición en movimiento y ruido.